Presentación

El I Encuentro de Arqueología a Contracorriente se define como un espacio de reunión entre diferentes proyectos relacionados con la arqueología y el territorio en el que conocerse, debatir y generar redes de apoyo mutuo. El encuentro se piensa y se convoca de forma autónoma a cualquier tipo de institución y se desarrolla a partir de varias líneas de debate relacionadas con el trabajo de la arqueología y la socialización del conocimiento.

Hemos organizado el programa en torno a mesas que combinan diferentes líneas de debate que circundan la actividad arqueológica (investigación/interpretación; educación/socialización; feminismo; lucha laboral/sindical y gestión territorial/perspectivas prácticas de futuro). No es un encuentro exclusivo para arqueólog@s, está abierto a cualquier persona interesada y que quiera aportar. La práctica arqueológica se debe combinar con otro tipo de conocimientos relacionados con el territorio, la cultura, la historia, la memoria, la tecnología, o la lucha política. Es desde este punto de partida que podemos pensar realmente una arqueología desde los pueblos, socializada en su génesis y autónoma en su proceso.

El horizonte del encuentro es fundamentalmente práctico. Deseamos que se definan aquí propuestas de cada grupo/proyecto participante basadas en necesidades concretas con el fin de articular una red autónoma de apoyo entre proyectos en los diferentes niveles propuestos en las mesas. Como lugar de acogida tenemos el Ecomuseo del Río Caicena, en Almedinilla (Córdoba).

Este es Hypnos, dios del sueño, símbolo de Almedinilla. Él velará por la reflexión creativa. Nosotras velaremos porque los sueños se hagan realidad.

¿QUÉ ES LA ARQUEOLOGÍA A CONTRACORRIENTE?

Cuando nos decidimos a abrir este espacio llamado “Arqueología a Contracorriente” lo hicimos partiendo de dos premisas claras: Por un lado consideramos la arqueología como una ciencia que tiene en su aparato metodológico la creación de categorías analíticas y metodologías que de por sí resultan emancipadoras. La mirada arqueológica es en esencia una mirada “a contrapelo” de la historia y su materialidad. Por otro lado asumiendo que son dos factores: la desmemoria (que nos impide incorporar en el presente la experiencia de nuestros pueblos) y la conversión de lo material en mercancía (que nos deja como única relación posible con lo material aquella mediada por el mercado), los que nos impiden desarrollar proyectos vitales autónomos y colectivos. Nuestro objeto de estudio y nuestros ámbitos de actuación se encuentran en la médula del sistema cultural represor en que vivimos.

Sabemos que esta “Arqueología a Contracorriente” existe ya, solo nos falta definirla y organizarla. Conocemos  la existencia de numerosos proyectos de arqueologías que incorporan en sus actuaciones componentes de acción directa y socialización del conocimiento. En este sentido, consideramos ineludible dar un paso mas allá de la mera critica y planteamos abrir un dialogo profundo y radical con la finalidad de construir una red de apoyo mutuo y un corpus metodológico que reúna las partes mas virtuosas de nuestros proyectos y que, al mismo tiempo, identifique las contradicciones que se derivan de nuestras actuaciones sobre los bienes materiales, siempre mercantilizados y legislados.

A continuación  se esbozan  aquellas lineas que consideramos como “pilares de actuación de la arqueología para la gestión de territorios con memoria”.

Repensando nuestros ámbitos de actuación…

El compromiso ético y social de la arqueología es inevitable. Al actuar sobre bienes materiales considerados comunes (otros dirán públicos), ha incorporado una actuación tripartita en sus proyectos: acciones de  investigación, divulgación de los contenidos y actuaciones de puesta en valor y restauración necesarias para dotar al proyecto de un “sentido concreto (económico)”. Por la naturaleza de la gestión de la arqueología más hegemónica sabemos que los niveles de financiación y acción se desarrollan de manera sesgada y jerarquizada, considerando cada uno de estos ámbitos por separado como lugares con un desarrollo muy limitado. Así vemos cómo existen especialistas e  instituciones encargadas de gestionar de manera excluyente cada uno de ellos.

Desde la Arqueología a Contracorriente planteamos que estos tres “ámbitos” son en realidad tres vectores que se deben retroalimentar en la persecución de un mismo fin: la recuperación colectiva y activa de nuestros lugares de memoria. Por ello a la conceptualización de los ámbitos de la arqueología neoliberal anteponemos: CONOCIMIENTO, SOCIALIZACIÓN, GESTIÓN y REHABILITACIÓN .

Investigación/conocimiento

La objetividad es una construcción social, mas o menos compartida según el tipo de sociedad en que se genere. El sistema neoliberal genera objetividad tiñendo la ciencia de un aura mágico-religiosa, con sus funcionarios sus especialistas y su código hermético. Todo ello, incluso el lugar de fetiche/ocio en que se encuentra lo arqueológico, responde a un planteamiento concreto y civilizatorio. Si nosotros queremos construir una ciencia libertaria, la objetividad y funcionalidad de nuestros estudios debe ser consensuada de manera participada y popular. Hablamos de investigación colectiva y transdisciplinar.

Debemos generar un corpus de criterios que, por un lado evalúen nuestros trabajos, y que nos sirvan para dirigir los mismos hacia lugares de autonomía. Sabemos que la brecha debemos abrirla desde el mismo inicio de la investigación: qué investigamos, quiénes investigamos, con qué medios, qué proyectos de rehabilitación se persiguen…

Estos estudios deben partir de un territorio concreto, es ahí donde habitamos y es en la defensa de la vida y el territorio donde la arqueología se vuelve un herramienta real deshaciéndose de los tópicos que la banalizan. Para esto es preciso además incorporar la arqueología al presente, el uso de una metodología de indagación sobre la materialidad y el uso del espacio en el presente nos permitirá afrontar la creación de cartografías propias que desborden las cartografías oficiales que no nos sitúan en lugares concretos. Nuestra ubicación es artificial, propia de un sistema que nos hacina en espacios de producción, que nos oculta los lugares de extracción, que gentrifica lo espacios de vida, privatiza los lugares de ocio… Nuestra ubicación responde a una planificación que nos desarticula y destroza el arraigo comunitario. Como consecuencia, los lugares ya no son topónimos propios de la vida directa, nuestras identidades se vinculan a territorios nacionales, a espacios regulados por el  mercado.

Todo esto se apuntala en cartografías y censos estatales, mapas de comunidades autónomas, mapas turísticos… en los que no aparecen reflejados los hechos vitales de la mayoría de la población y bajo  los que se ocultan las verdaderas condiciones de vida.

Como ejemplo de trabajos que se encaminan hacia este horizonte podemos hablar de el  proyecto de la Cooperativa Autónoma Cimarrónez Anticapitalismo Organizado (CACAO). Desde esta cooperativa se está realizando una  cartografía de hablantes de lenguas indígenas que habitan la ciudad de México. De sus resultados se desprende que el 30% de los habitantes de esta macro-urbe se asume como parte de las poblaciones originarias, se sabe además qué lugares de la ciudad están reservados para ellos, qué tránsitos diarios hacen a lo largo de la ciudad rompiendo el discurso “multiculturalista” que intenta esconder el racismo de herencia colonial existente en el México de hoy día. Otro ejemplo de este tipo de trabajos son aquellos mapeos colectivos que fijan los lugares comunes pasados y presentes reconstruyendo una verdadera topografía. Existen además en pueblos como Lakabe (Navarra), una comunidad neorrural de ocupación, que realiza trabajos de recuperación de topografías históricas con el fin de recuperar espacios olvidados o abandonados que sitúan lugares de manantiales de agua o de buenos prados para el pasto.

Necesitamos ver qué espacio ocupamos, reinterpretar nuestras filiaciones con el territorio,  hallar los puntos de abastecimiento de materias primas, recomponer las cadenas operativas tras las que se esconde la desigualdad y recomponer en qué tipo de relaciones entre grupos se encuentra el  centro de nuestros intercambios comerciales.

Divulgación/socialización

Uno de los problemas de la arqueología es su dificultad para  generar narrativas que enlacen los datos acumulados por los estudios.  Y, cuando se hacen, éstos tienen un “cariz histórico”, como de otro tiempo. Como resultado sólo nos quedan discursos vinculados al folklorismo, al ocio y al oscurantismo. En una sociedad con las relaciones intergeneracionales rotas nos parece prioritario recuperar los lazos con nuestros antepasados desde una óptica inclusiva. Los discursos en apariencia inocuos acerca del pasado siempre terminan justificando las tesis evolucionistas y desmemoriadas del modelo actual.

Si bien es cierto que la arqueología de por sí arroja innumerables datos sobre la relación del ser humano con el medio a lo largo de su historia,  es tan cierto que estos estudios no encuentran un espacio de reivindicación cuando el proyecto se desarrolla al margen del territorio. El único espacio que le queda a la divulgación de la arqueología cuando la generan expertos es la del ocio (banalizando el mensaje) y la formación endogámica de mas expertos (encriptando el mensaje). Si queremos que la arqueología sea una herramienta, debemos habitar el espacio, y ponerla al servicio del territorio.

Cuando se habita hoy día un espacio de manera consciente, es inevitable no percibir cuáles son los conflictos entre autonomía y mercado, cuando se defiende un territorio desde la arqueología, ésta se convierte en herramienta de poder y sus resultados van más allá de los libros y las anécdotas. Ejemplo de esto es la propuesta del grupo De la Roca Al Metal a la asamblea del C.S.O Kike Mur en Zaragoza, donde se plantea la posibilidad de realizar un estudio cronocultural del edificio ocupado (una antigua cárcel de estilo neo-mudéjar) siguiendo los criterios de la Arqueología de la Arquitectura. Además del análisis de paramentos, afecciones y propuestas  para su mantenimiento, se propone la realización de un estudio histórico de los usos del edificio y cómo éstos (desde su uso como cárcel, su abandono y su rehabilitación por parte de la asamblea) afectan al estado del edificio. La idea es generar un informe técnico pero autogestionado del espacio ocupado. Todo este volumen de trabajo se plantea de manera colectiva y transdisiplinar generando un dialogo entre la asamblea y los vecinos del barrio a través de actividades culturales que promuevan poco a poco la construcción de un  verdadero museo comunitario gracias a la recopilación de datos históricos y vitales que se necesitaran para la realización del informe.

Valor de uso y rehabilitación

Si hoy encontramos “sitios arqueológicos” es porque se ha dado un proceso de abandono y/o usurpación de los espacios aptos para una vida diferente de la que llevamos.

Lo que la arqueología de mercado (pública o privada) nos ofrece cuando habla de “puesta en valor de un espacio arqueológico” no es más que un eufemismo de lo que nosotros llamamos GESTIÓN. Cuando se legisla, se cerca y se ofrece un tipo privativo de uso a un espacio a cambio de una cuantía económica lo que se esta haciendo es privatizar/estatalizar un bien común, esto es una gestión planificada de los espacios de la memoria. Por ello urge plantear una alternativa distinta a la gestión actual.

Planteamos una rehabilitación integral de los espacios de la memoria; además de su estudio y conservación pretendemos una rehabilitación de la vida en el propio espacio (si se considera un espacio apto para ello).  Estos espacios, nos fueron arrebatados y ahora son gestionados por un sistema mercantil que no ve en ellos mas valor que el del turismo y el ocio. Inevitablemente debemos recuperar todo un repertorio de  tecnologías (materiales e inmateriales) que los espacios  ocupados o que pretendemos ocupar, han tenido a lo largo de la historia valorando en qué medida son viables para nuestro proyecto actual.

Como ejemplo de recuperación de espacios patrimoniales desde la propia vida proponemos las experiencias de los  pueblos ocupados del prepirineo ibérico (desde Navarra a Catalunya), que  desarrollan desde diferentes modelos políticos la creación de asambleas y asociaciones para la formación y el conocimiento de técnicas constructivas tradicionales. Este tipo de acciones las encontramos también en lugares tan distantes de la Península Ibérica como lo es el sur de Estado de Oaxaca (México), donde hemos podido conocer los planteamientos de CODEDI (Comité por la Defensa de los Derechos Indígenas) en su recuperación del espacio conocido como Finca Alemania. Este lugar, un finca cafetalera colonial e infructífera, se ha convertido tras su ocupación en un verdadero centro de producción comunitaria, con una escuela y un centro de capacitación de oficios tradicionales. Actualmente conforman este gran proyecto 45 comunidades que caminan juntas por la  consecución de la autonomía hasta tal punto que están instalando las bases de lo que será una verdadera Universidad popular.

Construyendo un espacio para la reconstrucción

Como hemos apuntado, esta “Arqueología a Contracorriente” no es  un espacio instalado en la  critica de la “arqueología neoliberal” o la reclamación de derechos (laborales o culturales). Tampoco es un lugar de autocomplacencia en el que poner en común nuestros “proyectos exitosos”. Nuestros lugares de memoria siguen siendo propiedad estatal, nuestras fuentes de financiación aun no logran romper la dinámica turistizadora. Tod@s l@s que desarrollamos proyectos culturales emancipadores hemos visto cuales son las grietas por las que debemos transcurrir. Somos también conocedores de las dificultades y las incoherencias de nuestros proyectos. Compartiendo las herramientas que hemos ido desarrollando, reapropiándonos de nuestra propia experiencia mediante un trabajo consciente sobre  prácticas concretas y acudiendo el punto de dolor en este encuentro pretendemos: construir entre tod@s un verdadero corpus metodológico que incorpore criterios de actuación, problemáticas comunes y herramientas conceptuales que nos dirijan a un horizonte de gestión colectiva de nuestros lugares de memoria. La ideas es desbordar los canales de comunicación de la ciencia y el ocio del sistema y construir redes de apoyo mutuo y  canales alternativos para la socialización del conocimiento.

Deseamos mirar hacia el futuro enfocados en nuestros compañer@s, en nuestro amor a la vida, no tiene sentido seguir embarrados en el duelo con nuestro propio pasado…

 

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